Hace algunos años, encontrábamos las calles tapizadas de propaganda política en tiempos electorales. Hoy migraron a las redes sociales. Grandes cambios se han logrado a partir de las redes sociales y es bien sabido que quien controla la información controla al mundo. Pero ¿qué pasa ahora que todos nos convertimos en reporteros en tiempo real?

Ahora no podemos esperar tanto tiempo para comenzar a compartir un contenido. Ahora compartimos en tiempo real lo que sucede. ¿Con qué fin? ¿Cuál es la paga de esto? Fácil: somos chismosos por naturaleza.

Por eso vemos que en la política hoy, hay cambios que no solo están marcando tendencia para los siguientes movimientos sociales; también están sentando las bases de la siguiente generación de comunicación política. Este año se han invertido más recursos en promoción política en redes sociales que en materiales impresos. Y es que en México, de los 130 millones de habitantes el 65% somos usuarios de internet (leer Usuarios de Internet en el Universal por Octavio Islas), por eso las condiciones no van sobre la publicidad impresa ni los utilitarios habituales de una campaña; van por las redes, donde pasamos la mayor parte del tiempo.

De tal manera que las batallas entre frentes políticos en redes sociales se vuelven muy frecuentes y demasiado hostiles, los usuarios no miden sus palabras ni sus insultos porque no son reales, la mayoría son personajes ficticios creados para atacar o influir en la percepción de un candidato o una causa en específico. Tenemos ante nosotros las batallas de personajes fakes.

Lo escribía mi amiga Marisol Calva en el mes de enero de este mismo año: La manipulación política digital. Donde acertadamente decía que “En las redes sociales somos testigos de cómo los ánimos están cada vez más calientes, la polarización avanza, las noticias falsas empiezan a tener eco en los internautas y la enorme cantidad de mensajes generados, están convulsionando la arena digital.”

Lo hemos visto y valdría la pena hacer un análisis a detalle sobre las plataformas electorales y su impacto en redes sociales para cambiar o manipular la opinión pública. Porque de momento, parece que ya todos nos anticipamos a este paso y decidimos hacer caso omiso a los últimos intentos por dividir aún más al país mediante discursos fragmentados en redes.

Lo que nos espera para el día de la elección, quizá sea el colapso de los canales de información en tiempo real por la saturación de contenidos que se estarán compartiendo para defender a capa y espada a cada uno de los candidatos.

Fin.

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